Changuinola, Panamá: Progreso para los sindicatos y la cooperativa de trabajadores

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Esta región histórica bananera se localiza en el centro del continente. Durante casi un siglo la United Fruit Company, ahora Chiquita, monopolizó la producción en la costa atlántica (del Caribe) de Panamá y se ganaban todos los beneficios para los trabajadores por grandes esfuerzos tras la creación de sindicatos independientes. Hoy Chiquita todavía existe bajo la nueva gestión, pero no tiene el mismo poder que antes, cuando Panamá fue una de las repúblicas bananeras originales.
 
La salud en el centro de la agenda
 
Hoy SITRAIBANA, que antes era el Sindicato de Trabajadores de Chiriqui Land Company SITRACHILCO, cuenta entre sus miembros la mayoría de más de 5.000 trabajadores empleados por Chiquita. El sindicato sigue negociando colectivamente con la empresa cada dos o tres años de manera regular, y los que se pagan lo menos ganan más que el salario mínimo nacional de $14.80 para un día estándar de ocho horas. Sin embargo, durante un taller con delegados del sindicato de la localidad a lo largo de los bananeros Chiquita sobre Seguridad y Salud en el Trabajo, se veía que los trabajadores se enfrentaban a una gama de problemas de salud severos que se presentan en toda la fuerza laboral de la agroindustria bananera.
 
Durante una huelga reciente a mediados de junio, el Presidente Varela asumió un compromiso con el sindicato que bajara la edad de jubilación de trabajadores bananeros de los 62 años a los 58 años para los hombres, y de los 57 años a los 54 años para las mujeres. Esto se base en las condiciones difíciles que pueden provocar que la salud de los trabajadores empeore muy rápidamente. Francisco Smith, Secretaría General de SITRAIBANA, manifestó a los medios de comunicación que se organizó la huelga para poner presión en el Presidente Juan Carlos Varela para que cumplirá el compromiso que había hecho a finales de mayo que sancionara y promulgara el Proyecto de Ley no.
 
145. El sindicato consideraba que el Presidente era lento en el respeto, pero levantó la huelga después de cuatro días cuando el Presidente reiteró su compromiso.
 
El Sindicato Industrial de Trabajadores de Productores Bananeros Independientes (SITRAPBI) tiene más de 1.000 miembros en las ocho fincas bananeras que no forman parte de la división de Chiquita Bocas Fruit Company. Los propietarios de estas fincas eran todos independientes hasta que otra división de Chiquita que se llama Hilara Holdings compró las fincas de productores nacionales a las que anteriormente había vendido fruta y que se veían en las últimas. Hoy solamente tres son independientes de Chiquita, y estos pertenecen a una cooperativa de anteriores trabajadores de Chiquita, la Cooperativa Bananera del Atlántico (Coobana).
 
Coobana: historia de éxito que necesita el apoyo de minoristas
 
Desde la entrada de la cooperativa de trabajadores al comercio justo en 2010, los 570 trabajadores directamente empleados han avanzado considerablemente de un punto de vista económica y social en las 20 comunidades donde vive su fuerzo de trabajo. Ahora venden todos sus 18 a 20.000 cajas cada semana a los mercados de comercio justo en el Reino Unido, Suecia, Benelux, Italia y Nueva Zelanda. El ingreso considerablemente recargado del financiamiento del comercio justo financia un programa de vivienda mejor, el pagamiento regular de primas, además de becas para educación secundaria y universitaria y mejoramientos ambientales. La cooperativa también negocia acuerdos colectivos regulares con el sindicato SITRAPBI.
 
Dirección SITRAPBI con un delegado de COLSIBA
 
Aunque Coobana ha trabajado mucho para elevar la producción de 1.700 cajas por hectárea cada año a 2.300 y aun con un precio más justo, la situación financiera queda muy apretada. Dado que no se ha visto ningún incremento en el precio mínimo del comercio justo y que los clientes no pagan más que el mínimo; los costos suben, sobre todo para el material que se necesita importar como cajas de cartón y por eso va a ser difícil llegar a un acuerdo con el sindicato en los negocios que vienen sobre un salario mejor. Se espera que las minoristas comprendan que un precio justo es algo fijo, aunque un productor avanza considerablemente con su productividad. Los costos verdaderos siguen elevando para la cooperativa como productor, también que para los trabajadores miembros y sus empleados salariados. La obligación de mejorar la productividad no debería corresponder con los productores, cuando un precio un poco más alto contribuiría de manera directa al nivel de vida al comienzo de la cadena.
 
El problema de los precios bajos insostenibles en el mercado más grande de Coobana en el Reino Unido incita a las minoristas que se luchan entre ellos en guerras de precios a seguir con la contención del precio que pagan, aun cuando están cometidos ciento por ciento al comercio justo. El comercio justo lleva responsabilidades adicionales y la oportunidad de contar una nueva historia al consumidor sobre un intercambio económico que es verdaderamente justo para todos los interesados y comienza con los que trabajan lo más duro al comienzo de la cadena.