Haciendo que el sistema funcione

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Los sistemas de comercio de fruta tropical actualmente tienen controles y equilibrios que deberían proteger a los trabajadores y al ambiente.  En la práctica, estos mecanismos a menudo no funcionan eficazmente.  Estos incluyen:

Normas laborales

La Organización Internacional de Trabajo (ILO), que es parte de las UN, promueve las normas internacionales fundamentales de trabajo – sobre la libertad de asociación y negociaciones colectivas, los trabajadores infantiles, el trabajo forzoso y la discriminación – que están consagrados por la ley en cada país que produce bananas y piñas. 

 Sin embargo hay todavía muchos desafíos – en términos de voluntad política, capacidad institucional y recursos – en la implementación de estas normas en las plantaciones.  Gobiernos nacionales en países productores valúan la inversión extranjera proporcionado por las compañías multinacionales de fruta, y en muchos países estas compañías también tienen un papel influyente en decisiones políticas.  Trabajadores y sindicatos luchan para pasar casos de violaciones de derechos laborales por las cortes nacionales y los inspectores laborales a menudo no tienen la capacidad para apoyar este proceso.

Visite la sección sobre sindicatos de nuestro sitio web Frutas Justas para leer porque creemos que sindicatos fuertes e independientes son vitales para asegurar la dignidad en el trabajo, el respeto a los derechos laborales y un salario digno justo para todos los trabajadores empleados en las plantaciones.  La sección sobre Sindicatos Solidarios en este sitio explica como la solidaridad internacional, a través de nuestro programa Sindicato a Sindicato puede ayudar a construir la capacidad de los sindicatos en países exportadores.

Responsabilidad Corporativa

Ejercemos presión y entablamos dialogo con las compañías involucradas en el comercio de frutas tropicales, para alentarles a estar a la altura de sus pretensiones sobre Responsabilidad Corporativa Social.  La mayoría de las compañías involucradas en el comercio de frutas tropicales ahora reconocen ampliamente la necesidad de una “responsabilidad corporativa social” y han puesto en marcha sus propios códigos de conducta o adoptaron normas voluntariamente.  Recientemente, empresas progresistas han empezado a mostrar una autentica voluntad para participar en la creación de una economía bananera sostenible, al convertirse en participantes activos del Foro Mundial Bananero.  Tales medidas podrían animar un progreso similar en otros sectores de la economía mundial.  Cualquier compañía que desee participar en un debate genuino e introducir mejoras prácticas debería y será alentada.

Ciudadanos y consumidores pueden jugar una parte importante en el proceso de revertir la presente carrera hacia el fondo: mediante la elección de comprar productos de Comercio Justo y/o productos orgánicos; preguntándole a las personas que venden el producto sobre las condiciones en que la fruta que compran (o no) son producidas; pidiéndole a los políticos que aseguren mas transparencia en la fijación de precios a lo largo de la cadena y que legislen adecuadamente.  Sobre todo, ciudadanos a través del mundo que consumen bananas pueden mostrar su solidaridad en forma práctica con los que están al principio de la cadena que sufren las consecuencias de ser relativamente impotentes para hacerlo.

La proliferación de iniciativas de parte del sector privado – si son compañías involucradas en la producción, comercio o venta de bananas, o organizaciones de sociedad civil – que establecen normas para las condiciones en que trabajan los operadores bananeros, han llegado a desempeñar un papel importante en el debate sobre el futuro de la industria.  Mientras que iniciativas voluntarias de normas pueden – y decisiones éticas por parte de los consumidores ciertamente lo hacen – hacer una diferencia importante, hay preguntas legítimas que hacer acerca de la verificación de algunas de las normas voluntarias. A pesar del hecho que el número de consumidores que optan por comprar productos éticos esta aumentando, estos consumidores todavía son una minoría, especialmente en Norte America, Europa Oriental y Japón.  Muchas organizaciones de agricultores, sindicatos y otras organizaciones de sociedad civil creen que lo que se necesita no es más iniciativas voluntarias o más variedad para los consumidores, sino que se necesita reglamentación más claro y honesto.

 

Foto: Los trabajadores en la plantación, SITAG, Perú 2012