La voz de los trabajadores africanos más fuerte y unida

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Después de cinco años de esfuerzos para reunir a las diferentes organizaciones de los tres principales países africanos exportadores de banano, los sindicatos se reunieron la semana pasada en Abiyán afirmando que la voz de los trabajadores africanos es cada vez más fuerte y unida. Si bien se han logrado avances significativos para los trabajadores, todavía hay mucho por camino por recorrer.
 
La Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA), con el apoyo de Banana Link facilitó con éxito el lanzamiento de la Red Africana de Mujeres y Hombres Trabajadores Bananeros en 2013 en Limbe, Camerún. Con el valioso apoyo de la Fundación alemana Friedrick Ebert, el quinto taller anual reunió a representantes de dieciséis sindicatos que trabajan en ocho empresas en toda Costa de Marfil, Camerún y Ghana, acortando la brecha lingüística francófona-anglófona.
 
Construir buenas relaciones laborales y mejorar las condiciones de las mismas fue fundamental en la reunión, con informes de líderes sindicales y comités de mujeres sobre los avances logrados en los tres países, particularmente en la construcción de plataformas sindicales unitarias donde varios sindicatos operan como una sola compañía.
 
La primera participación de una delegación de trabajadores africanos en una conferencia mundial del Foro Mundial Bananero fue declarada un hecho histórico, con importantes intervenciones en un gran abanico de temas, desde delegados hasta la conferencia a fines de 2017 en Ginebra. La Red propuso ser la sede de la cuarta conferencia mundial en el continente africano.
 
En una mesa redonda de múltiples partes interesadas, representantes de dos importantes empresas bananeras de Costa de Marfil y de los Ministerios de Trabajo y Agricultura contribuyeron al debate sobre cómo continuar la construcción del diálogo social y la negociación colectiva en la industria africana. El tema del salario mínimo agrícola en Costa de Marfil, que es apenas un tercio del nivel del salario mínimo nacional para todos los demás sectores, fue un tema candente de debate. Los participantes acordaron que este anticuado sistema de remuneración de doble vía necesita atención urgente, particularmente en una industria que puede permitirse pagar muy por encima del mínimo agrícola y en muchos casos, lo hace.
 
Sin embargo, los salarios en las industrias marfileñas como en las cameruneses, especialmente para los trabajadores del campo en algunas empresas, siguen siendo tenazmente bajos como revelaron los testimonios de los participantes. Las asignaciones de vivienda en Camerún están lejos de cubrir el costo de alquilar una vivienda decente, por ejemplo, mientras que los salarios netos muy bajos en algunas empresas de la industria de rápido crecimiento en Costa de Marfil han provocado disturbios industriales en las últimas semanas.
 
Se dieron avisos para establecer parámetros de salarios dignos para los dos países, como base para construir estrategias nacionales de implementación. En Ghana, donde se estableció un índice de salario digno el año pasado, los sindicatos se reunirán con representantes de Comercio Justo y del Foro Mundial Bananero para discutir estrategias para cerrar la brecha entre los niveles salariales reales más bajos y el nivel de salario digno establecido para la industria bananera en ese país.
 
Los informes de los representantes del comité de mujeres revelaron que, aunque los sindicatos han desarrollado su capacidad en esta área, todavía hay un déficit en algunas empresas, donde se necesita mucho más apoyo para marcar una diferencia en cuestiones que no se han abordado adecuadamente en el pasado
 
 
Los sindicatos también acordaron expresar su preocupación colectiva por la grave crisis política en el suroeste de Camerún. Se hizo un llamado urgente a la UITA para tratar de concretar el diálogo entre el gobierno y las fuerzas separatistas y evitar una catástrofe humana y laboral. En las últimas semanas, once plantaciones pertenecientes a la empresa estatal Cameroon Development Corporation (CDC) han tenido que cerrar debido a la inseguridad en la región y dos empacadoras se han quemado en la última quincena.
 
Hasta diez mil empleos están bajo amenaza inminente de ser dejados cesantes en una situación que parece estar fuera de control. Los trabajadores han sido despedidos sin indemnización alguna, amenazando con una grave crisis humanitaria, que se suma a la crisis de seguridad que se ha desarrollado en los últimos dos años.
 
 
Leer más sobre la situación en Camerún (En inglés)