Violencia de género en el sector agrícola centroamericano

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Las trabajadoras del sector agrícola en Centroamérica buscan combatir la discriminación de género a través de los convenios internacionales. 
 
Soy Iris Munguía. Vengo de Honduras, estoy en la Secretaría de la Mujer de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Agroindustria, y también estoy coordinando un trabajo a nivel de Latinoamérica en la COLSIBA—que es la Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros y Agroindustrias. En la COLSIBA estamos todos los países de Centro América, Ecuador y Perú. Ahí estamos haciendo una articulación de trabajo con las organizaciones sindicales del sector de la agroindustria.
 
Penelope Kyritsis (oD): ¿Por qué es la violencia de genero un problema para las mujeres en la industria?
 
Iris: Nosotras entendemos que en el sector agrícola, al cual nosotras pertenecemos, se viene dando mucha violencia de género en términos de las condiciones sociales, laborales y sindicales de las mujeres en las plantaciones agrícolas. Por ejemplo, existe mucho acto de acoso sexual en las plantaciones. También, hay una diferencia de salarios entre lo que le pueden pagar a un hombre y a una mujer, aun haciendo las mismas labores.
 
Otra de las cosas que hemos visto en los últimos años es que ahora están empleando menos mujeres en estos sectores. No sé si es que están mirando a la maternidad y la lactancia como un costo a la producción. Esas son cosas que nos preocupan mucho, y además cuando las mujeres se quieren organizar en sindicatos también son despedidas.
 
Esos ejemplos los tenemos en nuestros países, principalmente en las plantaciones de melón, donde no existe organización sindical y estamos en una fuerte lucha con las autoridades de nuestros países porque eso también es violencia de genero. Existen los convenios 89, 98 y 111, que hablan de la no discriminación en el trabajo de las mujeres, pero esas cosas se siguen dando en nuestros países.
 
Penelope (oD): ¿Esas mujeres tienen recursos para hablar del problema o reportar este problema?
 
Iris: Bueno, para las mujeres es bastante difícil hablar de acoso sexual. Porque si a la mujer no se la ha dado una educación, si no se le ha dado una formación, difícilmente la mujer va a denunciar. Porque el acoso sexual principalmente es un acto que no se puede comprobar. Es la palabra de la mujer contra la palabra del jefe, y por lo general el jefe está en un grado más alto que ella, entonces él tiene el poder porque es el jefe y ella es la trabajadora.
 
Eso hace que las mujeres a veces cedan a ese tipo de acoso sexual, principalmente donde no existe sindicato. Y donde existe sindicato también se dan esos casos, porque difícilmente la mujer tiene el valor de denunciar. Las mujeres tenemos valor de denunciar cuando empezamos a capacitarnos, cuando empezamos a hablar de autoestima y empezamos a hablar de género, cuando empezamos a hablar de liderazgo de las mujeres.
 
Entonces desde ahí, las mujeres vamos perdiendo el miedo y empezamos a hacer la denuncia. Mientras, no se hace. Y a veces hay como una dependencia, las mujeres están en dependencia porque los salarios son bastante raquíticos, y tienen necesidad de ese empleo. Entonces las mujeres por eso a veces ceden a las pretensiones del jefe que tienen.
 
Penelope (oD): ¿Qué puede hacer el gobierno de Honduras para apoyar a esas mujeres?
 
Iris: Yo pienso que el gobierno de Honduras en este aspecto casi nada hace. Porque a pesar de que existen los convenios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), a pesar de que existe la Ley de Igualdad de Oportunidades en Honduras—es una ley específica para las mujeres, y luchamos mucho para que esa ley se implementara—aún son muy pocos los programas que se dirigen a este tipo de violencia contra las mujeres.
 
Nosotras consideramos también que se puede apoyar desde aquí. El día de hoy hemos tenido la oportunidad de hablar con algunos congresistas aquí en Estados Unidos. En el marco de los tratados de libre comercio que tiene Estados Unidos con nuestros países hay un capítulo—el Capítulo 16—donde dice que se van a respetar los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, y que los convenios mínimos de los OIT se van a respetar.
 
Dentro de esos convenios está el 111 que, vuelvo a repetir, habla de la no discriminación contra las mujeres. Entonces consideramos que la gente de aquí también tiene que acompañar todo ese trabajo que se viene haciendo allá en Honduras porque está en el marco de un tratado comercial y los convenios de la OIT. Esa una de las formas que se puede apoyar este trabajo que también estamos haciendo las mujeres allá en mi país.
 
Penelope (oD): ¿Que podemos hacer a nivel internacional para ayudar a estas mujeres?
 
Iris: A mí me parece que lo que se puede hacer es acompañar los procesos que nosotros estamos haciendo. Nosotros estamos incidiendo a nivel de la OIT también. El SDAS, que es el sindicato de la agroindustria y que está luchando por las mujeres meloneras allá en Honduras, está poniendo una queja formal ante la OIT. Ahorita en junio, que van los compañeros representantes de nuestro país, un compañero va a llevar la queja formal para ponerla allá en las reuniones que hay de la OIT. Entonces son formas que estamos buscando.
 
Y como dije, también está la queja aquí en Estados Unidos. Les decíamos ayer a los representantes de comercio y de trabajo aquí en Estados Unidos que sería excelente que ellos monitorearan y acompañaran el proceso de ley que nace a raíz de la queja, de ley de inspección. Porque la ley de inspección va a ayudar mucho a que el Ministerio del Trabajo constate las violaciones que se dan en los diferentes centros de trabajo. Yo pienso que sí se puede hacer mucho desde otros países porque en el marco de los convenios comerciales se puede tener mucha incidencia en las autoridades de nuestro país.